«Poned más corazón en esas manos».
San Camilo de Lelis

Con estas palabras de nuestro fundador vivimos cada día nuestra misión. No son solo un hermoso lema, sino un modo de entender el cuidado: servir con competencia, sí, pero también con ternura, cercanía y amor, como una madre cuida a su único hijo enfermo.

El pasado sábado, 18 de julio, nuestra comunidad celebró con gran alegría la fiesta de san Camilo de Lelis, fundador de la Orden Camiliana e inspirador del carisma que las Hijas de San Camilo procuramos hacer vida cada día. Aunque su memoria litúrgica se celebra el 14 de julio, este año trasladamos la celebración al sábado para facilitar la participación de residentes, familias y amigos de nuestra casa.

La Eucaristía, celebrada en la iglesia de nuestra residencia de Santa Marta de Tormes, estuvo presidida por el obispo de Salamanca, Mons. José Luis Retana, acompañado por nuestra comunidad religiosa. Nos unimos en la oración los residentes, sus familias, los trabajadores del centro, miembros de la Corporación municipal, encabezados por el alcalde de Santa Marta de Tormes, David Mingo, así como numerosos amigos que quisieron compartir con nosotros esta jornada tan significativa.

Este año la celebración tuvo además un motivo muy especial: el 52.º aniversario de la fundación del Hogar San Camilo en Salamanca. Cincuenta y dos años durante los cuales hemos intentado hacer presente el carisma camiliano entre las personas mayores y enfermas, ofreciendo un cuidado integral que atiende no solo sus necesidades físicas, sino también sus dimensiones humana, afectiva, espiritual y social.

Durante la homilía, Mons. José Luis Retana nos recordó que el servicio a los enfermos es, en realidad, un servicio al mismo Cristo. Como señaló el obispo: «En el rostro de cada enfermo vemos el rostro de Jesús». Recordó también cómo san Camilo supo abrir caminos nuevos para cuidar y acompañar a quienes sufrían, invitándonos hoy a continuar esa misma creatividad evangélica para responder a las necesidades de nuestro tiempo.

Sus palabras fueron también un motivo de acción de gracias por estos 52 años de presencia camiliana en Salamanca, signo de que el Señor continúa bendiciendo esta misión y llamándonos a seguir poniendo el Evangelio de la misericordia en el centro de nuestro servicio. Al finalizar la celebración, el obispo agradeció el testimonio de las Hermanas y la confianza que tantas familias depositan cada día en nuestra residencia.

San Camilo dedicó toda su vida al cuidado de las personas enfermas y más vulnerables, enseñándonos que cada gesto de atención, respeto y cariño puede transformar la vida de quien sufre. Su ejemplo sigue iluminando nuestro trabajo diario, recordándonos que la verdadera calidad del cuidado nace cuando ponemos siempre a la persona en el centro y la acompañamos con dignidad, profesionalidad y amor.

Tras la celebración eucarística, y gracias a la providencia de Dios, pudimos compartir un agradable momento de convivencia entre residentes, familias, trabajadores y amigos de la casa. Fue una ocasión sencilla, pero profundamente significativa, para fortalecer los lazos que hacen de nuestro Hogar una auténtica familia.

Damos gracias al Señor por estos 52 años de historia, por todas las personas que han formado parte de ella y por quienes hoy continúan haciendo posible esta misión. Pedimos a san Camilo de Lelis que siga intercediendo por nosotros para que nunca dejemos de poner, como él nos enseñó, más corazón en nuestras manos.

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Hijas de San Camilo
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