«Una gracia… pedí al Señor: que conservara en mí… pureza y fervor durante toda mi vida.» Bto. Luis Tezza
Hoy viernes 30 de enero en la Residencia San Camilo hemos celebrado los cumpleaños del mes. Lo típico: merienda, brindis (sin que nadie se nos ponga “chisposo”) y ese ambiente en el que, de pronto, la casa parece más hogar todavía.
La sorpresa buena la puso uno de nuestros residentes, que se marcó una actuación con toda la actitud: sonrisa, arte y ese “aquí estoy yo” que vale más que mil discursos. Y por si faltaba banda sonora, su familia invitó a dos tamborileros. Resultado: palmas, risas, algún pie moviéndose “sin querer queriendo” y recuerdos que salieron a bailar antes que las piernas.
Porque aquí un cumpleaños no es solo sumar años: es sumar cariño, comunidad y dignidad. Y, si además entra música… pues ya está: terapia incluida y sin receta.
Gracias a nuestro residente artista, a su familia y a los tamborileros por llenar la tarde de alegría. En San Camilo, ya se sabe: cuidamos mucho… pero celebramos mejor.





