Del rechazo a la aprobación



  La dificultad más grande que sufrió la naciente congregación fue la oposición y el rechazo de León XIII, que había prohibido el establecimiento de nuevas comunidades femeninas en Roma.

El Padre Luis Tezza escribió un primer memorádum al Papa el 15 de julio de 1892 y el 28 de septiembre del mismo año se recibía de la Congregación de Obispos y Regulares el implacable rechazo: “non expedire” (“no es oportuno”). El Padre Luis Tezza envió un segundo memorándum al Papa el 25 de octubre. De momento, la Congregación no respondió, pero, el día 20 de septiembre de 1893 la Congregación se reafirmaba en la primera decisión y mantenía el “non expedire”. Se ordenó, al mismo tiempo, que las religiosas se alejaran de Roma.

  En estos momentos, fue decisiva la intervención del cardenal Lúcido María Parocchi, cardenal vicario de Roma, que, a ruegos de la Madre Josefina Vannini, se dirigió a la Congregación de Obispos y Regulares pidiendo un primer reconocimiento jurídico de las religiosas. Como consecuencia de estos actos, el 24 de enero de 1894 fue retirada la orden de alejamiento de Roma y se reconoció a la nueva comunidad como “Pío Conservatorio”.

  Así mismo los Padres Camilos, en el Capítulo General de 6 de mayo de 1895, pidieron a la Santa Sede la aprobación del instituto y confiaron al superior general la dirección de la casa de las Hijas de San Camilo en Roma y las de fuera de Roma a los superiores provinciales camilos correspondientes.

  La Madre Josefina Vannini recibió un gran consuelo en la inolvidable audiencia que tuvo con el Papa Pío X, sucesor de León XIII. Ella misma dejó el relato de este hecho en una carta escrita el 25 de febrero de 1908. La audiencia había tenido lugar el 23 de febrero y la Madre Josefina Vannini acudió a ella acompañada de algunas religiosas. Llevaban un regalo para el Pontífice. Se encontraron con la sorpresa de que el papa les pidió que entraran en su despacho personal y allí, habiendo departido con ellas y agradecido el presente que le hacían, se interesó por la congregación, Después de unas palabras llenas de afecto, a la hora de la despedida, “besamos varias veces el anillo, nos dio la bendición para América, Bélgica y la demás casas, y, al acompañarnos a la puerta..., nos saludaba con la mano hasta que ya no nos pudo ver”.

  La aprobación eclesiástica diocesana tuvo lugar el 21 de junio de 1909. La Congregación de las Hijas de San Camilo estaba formada entonces por 153 hermanas repartidas en 19 casas. En esa fecha, el cardenal Pedro Respighi elevaba el Pío Conservatorio a Congregación de Derecho Diocesano, aprobando las Constituciones y nombrando superiora general a la Madre Josefina Vannini.

  La aprobación pontificia de la Congregación tuvo lugar el 17 de junio de 1931, después de la muerte de la fundadora.