Nacimiento de San Camilo



  Camilo de Lelis nació el 25 de mayo de 1550 en Bucchianico, provincia de Chieti, perteneciente al reino de Nápoles, siendo emperador Carlos V, y murió en Roma el 14 de julio de 1614, a los sesenta y cuatro años de edad.

  De los primeros años de vida, hasta el momento de su conversión (2 de febrero de 1575) tenemos pocas noticias importantes; sin embargo su nacimiento estuvo rodeado de unos hechos cuya interpretación prefiguraba ya la excepcional misión a la que este niño estaba llamado.

  Camilo fue el segundo hijo de Juan de Lellis y Camila de Compellis. La madre tenía una edad avanzada cuando dio a luz a Camilo. Por tal motivo, la gente del pueblo le atribuyó al nacimiento un origen milagroso. Además, supuso para sus padres una gran dicha porque el hermano mayor, José, había muerto siendo muy niño.

  En la solemne festividad de San Urbano, patrono de Bucchianico, Camila advierte los dolores del parto durante la celebración de la misa mayor. Al regresar a casa, sin poder llegar a su habitación, dio a luz al niño en los establos y luego lo colocó en un pesebre. De este modo Camilo, como Jesús, se ve rodeado desde el primer momento por la pobreza y la sencillez evangélicas; desde su conversión, le acompañarán durante toda la vida.

  Sus años de infancia y adolescencia transcurren en un contexto familiar no muy abundante en estímulos afectivos. El padre, de familia noble, pero venida a menos desde hacía años, es capitán de infantería, y como tal, participa en las batallas de su tiempo rindiendo servicio bajo las banderas de España o de Venecia, según quien pagara más. Su ocupación lo mantiene casi siempre alejado de casa.

  La madre posee grandes cualidades humanas y cristianas pero, como anciana que es, encuentra serias dificultades a la hora de guiar a este niño tan fuerte y vivaz, y a veces, tan impetuoso y alocado. Muere la madre cuando Camilo tiene 13 años y se va a la tumba sin conocer el significado de un sueño que tuvo antes de nacer su hijo. En dicho sueño, confirmado luego por el mismo santo, la madre veía a Camilo con una cruz sobre el pecho, encabezando a un grupo de niños que portaban como él una cruz. La interpretación negativa de aquel sueño supuso para ella una constante preocupación sobre el porvenir de su hijo. Sin embargo, Dios tenía otros planes.